El conflicto de Taiwán y su impacto mundial

La historia de la relación entre Estados Unidos y la isla de Taiwán siempre ha estado marcada por un tercer protagonista: China, quien está en el camino hacia una sola China y no permitir que ningún jefe de estado visite alguna de sus provincias.

Actualmente se habla de la relevancia de esta isla, principalmente porque su trascendencia comercial y económica en el mundo, ha crecido exponencialmente en los últimos años.

Con este contexto, China menciona que Taiwán ha formado parte de su territorio desde hace siglos, y busca ejemplificar las acciones que se pretenden realizar con la isla como lo que sucedió con Hong Kong dominado por la colonia inglesa, pero que en 1997 pasó a ser parte de China.

Por esto, ahora más que nunca Pekín busca que Taiwán vuelva a ser parte de China, sin importar que se trate de un sistema político diferente, con el fin de lograr una unificación comercial, del territorio, social y económico.

Los ojos puestos en Taiwán

Si bien China cuenta con una amplia costa, su salida al mar se ve limitada por algunas islas como Indonesia, Filipinas, Taiwán e inclusive Japón; mientras que Estados Unidos cuenta con salida libre hacia el océano; de ahí la necesidad de China para hacer de Taiwán parte de su territorio.

Ahora bien, otro de los puntos más relucientes de Taiwán es que en los últimos años se ha convertido en una potencia en la creación de microprocesadores y componentes computacionales, ya que junto con Corea del Sur y China acaparan el 87% del mercado, con especial importancia la empresa taiwanesa TSMC, el mayor fabricante de chips del mundo y quien en 2021 registró un valor de casi 100 mil millones de dólares.

El riesgo de un conflicto como este

Si Taiwán pasara a ser parte de China, Occidente sufriría rápidamente las consecuencias, ya que ese lado del mundo podría perder acceso a las tecnologías provenientes de la isla, además de que los precios se encarecerían y esa misma tecnología tendría que producirse en otros lugares.

Algunos investigadores mencionan que:

"Hay mucha retórica, pero los chinos deben calibrar los riesgos con mucho cuidado si quieren lanzar una invasión de Taiwán, especialmente tan cerca de la crisis de Ucrania. La economía china está mucho más interconectada con la economía global que la de Rusia", dice William Choong, investigador principal del Instituto de Estudios del Sudeste Asiático.

"Ambas partes se mantienen firmes en Taiwán. Necesitan pareceres duros, no quieren dar la impresión de que retroceden o dan un paso atrás", dijo Collin Koh, investigador de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam.

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